sábado, 4 de junio de 2011

Plan lector para esta semana

EL ÚLTIMO TEOREMA DE FERMAT
El secreto de un antiguo problema matemático
En junio de 1993, mi viejo amigo Tom Schulte vino desde California a visitarme a Boston. Estábamos sentados en el soleado exterior de un café de la calle Newbury, tomando unas enormes bebidas con hielo. No hacía mucho que Tom se había divorciado y parecía sumido en sus pensamientos. De pronto se volvió hacía mí.
 Por cierto – dijo –, acaban de demostrar el último teorema de Fermat.
Posó de nuevo su mirada ausente en la acera, y pensé que estaba bromeando. Veinte años antes, cuando éramos estudiantes de la licenciatura de matemáticas, Tom y yo compartimos habitación en la Universidad de California, en Berkeley. A menudo discutíamos acerca del último teorema de Fermat, así como de funciones, conjuntos, campos numéricos y topología. Por la dificultad de nuestras tareas, ninguno de los estudiantes de matemáticas dormía mucho por las noches, lo que nos diferenciaba de los estudiantes de otras áreas. A veces hasta sufríamos pesadillas matemáticas, en las que intentábamos demostrar algún teorema antes de que amaneciera. Pero ¿el último teorema de Fermat? Nadie creía que llegaría a demostrarse en el transcurso de nuestra vida. Era tan complicado, y eran tantos los que había intentado demostrarlo durante los últimos tres siglos. Sabíamos que se habían desarrollado ramas enteras de las matemáticas como consecuencia de los intentos por demostrarlo, todos los cuales, por cierto, habían culminado en el fracaso. El último teorema de Fermat se había convertido en el símbolo de lo inalcanzable. En una ocasión incluso me aproveché de la imposibilidad asociada a este teorema. Fue algunos años más tarde, también en Berkeley, cuando ya había obtenido la licenciatura en matemáticas y me encontraba realizando los estudios de maestría sobre investigación de operaciones. En la residencia estudiantil donde vivía conocí a un arrogante graduado en matemáticas que, ignorante de mi propia formación en este campo, me ofreció su ayuda.
  Lo mío son las matemáticas puras – me aseguró –; si alguna vez tienes dificultades para resolver un problema, no dudes en llamarme.
Se disponía a marcharse cuando le espeté:
– Pues sí…, hay algo en lo que tal vez puedas ayudarme…
Se volvió hacia mí.
– Claro, no falta más. ¿De qué se trata?
Extendí una servilleta de papel – nos encontrábamos en el comedor – y en ella escribí cuidadosamente lo siguiente:
No existe un número entero que sea la solución de , cuando n es mayor que 2.
– He estado intentando demostrarlo toda la noche – le dije, pasándole la servilleta y viendo cómo su rostro empezaba a palidecer:
– El último teorema de Fermat – masculló.
– Sí – repuse –. Lo tuyo son las matemáticas puras. ¿Me ayudarías?
Nunca volvió a acercárseme.
– Lo digo en serio – me explicó Tom, tomándose el resto de su bebida –. Andrew Wiles demostró el último teorema de Fermat en Cambridge el mes pasado. Grábate bien ese nombre en la cabeza. Vas a oírlo bastante a partir de ahora.
Esa misma noche, Tom regresó en avión a California. En el transcurso de los siguientes meses descubrí que, en efecto, no era broma lo que me había dicho, y seguí con atención el desarrollo de los acontecimientos que desencadenó Wiles: su aclamado primer triunfo, el error que se encontró en su demostración, el año entero que permaneció aislado y, por fin, su retorno con la prueba corregida. Pero a medida que fui investigando los precedentes de los hechos, caí en la cuenta de que Tom se había equivocado en una cosa: no era el nombre de Andrew Wiles el que debía grabarme o, por lo menos, no el único. Teníamos que comprender que la demostración del último teorema de Fermat no debió al trabajo de un solo matemático. Aunque Wiles disfrutó del aplauso general, el mérito corresponde también a otros: Ken Ribet, Barry Mazur, Goro Shimura, Yutaka Taniyama, Gerhard Frey y otros.
Participamos respondiendo las siguientes interrogantes
1.      ¿Cuál es el tema de la lectura?
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2.      ¿Quién demostró el teorema de Fermat?
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3.      ¿Qué es un teorema?
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